domingo, 17 de octubre de 2010

¿Sabes una cosa?



   Y lo que hace que escriba es simplemente la música, que trae a mi memoria recuerdos, temores, olores, texturas y  dolores de pecho.
   Además, mi musa siempre consigue ponerte en mi visión, no sé porqué, lo he hablado mil veces con ella pero no consiguo que me conteste. Quizás un día te ponga mi canción para que ella consiga también ponerme en tu visión, pero le diré que no te provoque dolores de pecho, sino mariposas.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Diario de una emigrante.

Queridos todos.
Campiñas de fresa se renuevan, con una imagen más fresca, menos negra y espero que no tan oscura. A fin de cuentas, a partir de ahora toda mi vida da un giro de más de 170º. Seguro que será bueno para mí, muy bueno. Apartaré un poco a mi gente más cercana, pero la ataré cortito, para que no perderme mucho.
Quizás, con el tiempo, aprenda a ser menos caótica, a ser menos frágil y a alejarme un poco de tí. Y es que tengo un secreto, precioso por cierto, que ni tú has de saber.
Sabré hacerlo, además la Lingüística y la Historia seguro que me ayudan.
Y es que te tengo que confesar una cosa: me he cansado. Todos aquellos sueños rotos, húmedos o secos, hicieron mella en mí hasta la extenuación y la resignación. Ya no me creo lo que eres, ni si quiera acepto que seas algo en mí. No quiero que me conozcas, ni tocarte. No te conozco, ni si quiera te reconozco. Subiste tan alto, que no te pude alcanzar. Baja con cuidado, por favor, no quiero que te estrelles.

martes, 7 de septiembre de 2010

Libero.



Etéreo, una realidad imaginaria tangible en mis noches más calladas.


Y entonces, justo cuando te observaba, me di cuenta de que jamás lograría superarte.
Quizás debería coger un pincel y probar a describirte en colores. Serían los más bellos de todos, seguro: risueños toques de rojo coral acompañados de pinceladas fugaces de amarillo y azul, también habría otros, unos que nadie conoce su nombre.


Creo que me alejo de tí porque a tu lado bien podría quedarme toda una vida.

sábado, 17 de julio de 2010

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Hoy he aspirado ese momento. Olía a coco -culpa de mi bronceador- y a hierba fresca. Las hormigas intentaban lincharme mientras invadían mi toalla y espantaba las moscas que se querían posar sobre mi piel.
Traía a la memoria todos y cada uno de esos momentos, los que me hacen sonreir largamente y me dejan cara de boba. Cuando los recorrí todos, imaginé mi futuro, en concreto el más cercano, que empieza en unos días, muy lejos de aquí.

jueves, 1 de julio de 2010

shhh...



Te he visto sonreír, e, irremediablemente mi cordura y mi compostura se han esfumado. De hecho, no pude evitar regalarte la caricia más tierna que tengo en mi poder. Tampoco pude no quedarme embobada mirando cada pliegue de tu escultura.

Soplé flojito, sin que apenas lo notaras -solo se movió la comisura de tus labios- y todo el vello ondeó suave, dejando destellos dorados por toda la piel bronceada. Además, por si fuera poco, aspiré tu olor, apartando, muy lejos, los últimos resquicios de sensatez que me quedaban, y aún ahora, los ando buscando.